lunes, 19 de marzo de 2007

tríptico negro

He soñado que decapitaba a un tipo en una casa de la América profunda sólo porque había sido grosero conmigo (algo que ver con freír nopalitos, pero no recuerdo bien). Decido que lo mejor es deshacerme de él en el cubo de la basura: yo no soy de aquí y nadie lo conoce, quién se va a enterar. Alguien -no tiene un rostro reconocible- me recuerda que ya llevo dos asesinatos, y que puede que esta vez "se den cuenta". Agarro ese cadáver del que me habla -también sin cabeza-, y lo tiro al mismo cubo. Pero ya no es de noche, amanece a una velocidad inverosímil, y los vecinos y coches que pasan me miran. No tarda ni una hora en llegar la policía. Seguro que es pena de muerte. Me despierto sudando.
Al otro lado de la cama, también duermen nerviosos...

***

Ayer me dijeron que ver un zopilote es de mal agüero.
Vi un zopilote el domingo pasado a menos de tres metros de mí. De lejos parece un águila, pero a esa distancia, es un cuervo gigante con una cara minúscula de buitre. "¿Qué cara tendrías tú si comieras carne putrefacta?", pregunta alguien juicioso.

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Se nubló el día. Y eso que empezó con un sol de 20 grados...

1 comentario:

Pelafustán dijo...

Los zopilotes son de mal agüero si no los has visto antes. Espérate a verlos tanto que ellos confundan sus propia imagen con la de tu retina. El agüero se irá y el mal tras él, a buscarlo.